¿Cómo se llama ahora el CCK en Argentina?

La Ballena del CCK: Un Tesoro Arquitectónico

hace 9 años

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Al adentrarse en el imponente Centro Cultural Kirchner (CCK) en Buenos Aires, uno puede toparse con relatos que evocan cuentos fantásticos, donde arquitectos e ingenieros son ‘tragados’ por una ballena. Pero lejos de la ficción, esta ‘ballena’ es una maravilla de la ingeniería y la arquitectura: la Sala Sinfónica Ballena Azul, un espacio emblemático que alberga hasta 1750 espectadores y se erige como el corazón cultural del CCK.

¿Qué es la ballena del CCK?
Pero el cetáceo en cuestión es simplemente el nombre de la sala de conciertos para 1750 personas, que engalana el Centro Cultural Néstor Kirchner, contruído en el viejo Palacio de Correos y Telégrafos, en Sarmiento 151.
Índice de Contenido

Un Palacio de Correos Transformado en Icono Cultural

La historia de la Ballena Azul comienza con la ambiciosa remodelación del antiguo Palacio de Correos y Telégrafos, un edificio histórico ubicado en la calle Sarmiento 151. En 2006, un concurso de proyectos buscaba transformar este palacio en el Centro Cultural del Bicentenario. Entre 60 propuestas, incluyendo diez extranjeras, el proyecto del arquitecto Enrique Bares y su equipo fue el elegido, marcando el inicio de una obra que combinaría la preservación del patrimonio con la innovación arquitectónica.

La premisa fundamental del proyecto fue la memoria histórica del edificio original, buscando fusionar la rica arquitectura del Palacio de Correos con las últimas tecnologías constructivas. El desafío era mayúsculo: remodelar y restaurar los 76.000 metros cuadrados existentes y añadir 40.000 metros cuadrados adicionales, incluyendo la sala de conciertos, una sala de cámara y un restaurante, todo dentro del mismo predio. La solución residió en un concepto audaz: la densificación vertical. Como explicaron los arquitectos, las ciudades modernas deben expandirse hacia arriba, aprovechando el espacio aéreo para crecer.

De Plaza Abierta a Cúpula Celeste: La Estratificación del CCK

El proyecto adoptó una estructura estratificada, comenzando en la planta baja con una plaza abierta que se proyecta hacia la Casa Rosada. La primera fase requirió un trabajo minucioso: durante tres meses se realizaron estudios topológicos para asegurar la demolición controlada del núcleo del edificio sin comprometer la fachada histórica. Una vista aérea revela la genialidad del plan: se demolió el interior del edificio para expandir el ‘corazón’ y se construyó una estructura de hormigón llamada ‘la jaula’, que rodea el patio central y actúa como esqueleto de la nueva construcción.

En este contexto, la Ballena Azul emerge como el epicentro del Centro Cultural. Esta sala de conciertos no se apoya directamente en el suelo, sino que se eleva sobre tres puntos de apoyo: dos ‘patas’ traseras y una ‘lengua’ delantera que penetra en el piso. Sobre ella se extiende la Terraza de la Ballena, seguida por el ‘Chandelier’ (la ‘Gran Lámpara’), una estructura iluminada que alberga salas de exposición. Por encima, el espacio técnico sustenta todo lo inferior gracias a un sistema de columnas, culminando en la terraza mirador, la cúspide del edificio.

La Ballena Azul: Aislamiento Acústico y Majestuosidad Sinfónica

La Sala Ballena Azul fue concebida como un recinto sinfónico de primer nivel, con capacidad para 1750 espectadores distribuidos en tres niveles. Una de las prioridades en su construcción fue el aislamiento acústico y antivibratorio, dada la ubicación céntrica del edificio. Por ello, se decidió suspender la sala, evitando el contacto directo con el suelo y las vibraciones urbanas. El desafío siguiente fue diseñar una estructura que sostuviera esta sala colgante de forma segura y estable.

Uno de los mayores atractivos de la Ballena Azul es su imponente órgano tubular, una pieza única fabricada en Alemania por la prestigiosa firma Klais. Diseñado específicamente para esta sala, el órgano cuenta con 56 registros y 3633 tubos, 193 de madera y el resto de metal, con dimensiones que varían desde milímetros hasta diez metros de altura. La sala posee una superficie total de 2200 metros cuadrados, con 1200 m² en la platea y 1000 m² en las bandejas, mientras que el escenario ocupa 250 m², ofreciendo un espacio generoso para orquestas y producciones de gran escala.

La Gran Lámpara: Un Faro de Arte Suspendido en el Aire

Siguiendo el concepto de ‘apilar hacia arriba’, sobre la Ballena Azul se alza la Gran Lámpara, también conocida como el ‘Chandelier’. Esta estructura impactante cuenta con 2400 m² de piel exterior y 2150 m² de piel interior, conectadas por tres puentes de acceso por piso. La Gran Lámpara alberga dos niveles destinados a exposiciones de arte, ambos suspendidos desde el techo. Sus paredes de vidrio crean un efecto visual sorprendente, simulando una lámpara gigante que cuelga en el corazón del edificio.

Esta pieza arquitectónica se sostiene mediante tensores de acero que la conectan a la estructura de vigas Vierendeel, permitiendo apreciar su compleja geometría tridimensional desde diferentes ángulos. La transparencia del vidrio y la iluminación interior contribuyen a su nombre y a su impacto visual, convirtiéndola en un faro de arte dentro del CCK.

La Jaula y las Vigas Vierendeel: Los Soportes Invisibles

Si bien la Ballena Azul y la Gran Lámpara capturan la atención, su existencia sería imposible sin la infraestructura que las sostiene: La Jaula y las Vigas Vierendeel. Como se mencionó, La Jaula es una estructura de columnas de hormigón que actúa como soporte vertical para la estructura del techo tipo Vierendeel. Estas columnas descargan el peso hasta las fundaciones del edificio. Entre las columnas de La Jaula se encuentran barandas metálicas con pasamanos de madera y paños vidriados, que permiten observar los patios arquitectónicos en el centro del edificio.

El entramado de vigas superiores, las Vigas Vierendeel, se apoya en La Jaula. Estas vigas de 50 metros de luz y 6 metros de altura fueron un hito constructivo en la obra, ensambladas en tramos de 15 metros. Su diseño sin apoyos intermedios permitió aprovechar el espacio en el octavo piso para salas de máquinas y depósitos, que sirven de apoyo a las salas de exposición del Chandelier y a los restaurantes del quinto piso.

El Teatro del Cielo: La Cúpula Mirador

En la cúspide del CCK, sobre todas las estructuras mencionadas, se encuentra la cúpula principal, conocida como el Teatro del Cielo. Este espacio multifuncional de 500 m² cuenta con un escenario levadizo, luces escénicas, cortinados acústicos motorizados y capacidad para 260 sillas. La cúpula, con su combinación de elementos antiguos y modernos, es considerada la ‘Quinta Fachada’ del edificio, ofreciendo vistas panorámicas de la ciudad.

Un Centro Cultural Multifacético

Además de la Ballena Azul, la Gran Lámpara y el Teatro del Cielo, el Centro Cultural Kirchner alberga 40 salas de exposición, incluyendo la Sala Néstor Kirchner, la Sala Eva Perón, el Salón de los Escudos y el Museo del Correo. También cuenta con seis auditorios multimedia, cada uno de 145 m², y tres restaurantes y bares, consolidándose como un espacio cultural integral y diverso.

Más que una Sala de Conciertos: Un Legado Arquitectónico

La Ballena Azul del CCK es mucho más que una sala de conciertos; es un testimonio de la ingeniería y la creatividad arquitectónica argentina. Su diseño innovador, su imponente órgano y su ubicación privilegiada en el corazón de Buenos Aires la convierten en un tesoro cultural que merece ser descubierto y apreciado. Al visitar el Centro Cultural Kirchner, no solo se experimenta la magia de la música, sino que también se contempla una obra maestra de la arquitectura contemporánea, un espacio donde la historia y la modernidad se entrelazan para crear un legado perdurable.

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