¿Qué hace un chinchinero?

Chinchinero: El Alma Musical y Danzante de las Calles Chilenas

hace 3 años

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En el vibrante paisaje urbano de Chile, emerge una figura sonora y visualmente cautivadora: el chinchinero. Este personaje, arraigado en el corazón de la cultura popular, no solo es un músico, sino un artista completo que despliega talento, energía y tradición en cada presentación callejera. Acompáñanos a descubrir la magia que envuelve al chinchinero, un verdadero tesoro cultural chileno.

¿Cómo se llama el instrumento que tocan los chinchineros?
Mientras el organillero toca el organillo (instrumento a base de aire que funciona con una manivela), el chinchinero baila y, en ocasiones, también vende 'remolinos' u otros juguetes a los niños.
Índice de Contenido

¿Qué es un Chinchinero? Un Hombre Orquesta en Miniatura

El chinchinero es un músico callejero singular, reconocido por llevar consigo un instrumento único: un bombo que se extiende verticalmente sobre su espalda. Este bombo no es percutido de la manera convencional, sino a través de un ingenioso sistema de varillas que el chinchinero manipula con destreza, creando ritmos alegres y contagiosos. Pero la magia no termina ahí, ya que a menudo, el chinchinero se presenta en compañía de un organillero, formando un dueto armónico que llena de vida plazas, calles y ferias.

Imagina la escena: el organillero, con su organillo de manivela, entona melodías tradicionales, mientras el chinchinero, en perfecta sincronía, complementa la música con el repique de su bombo. Este espectáculo no es solo auditivo, sino también visual. El chinchinero, al ritmo de la música, baila y se mueve, añadiendo un elemento performático que cautiva a grandes y chicos.

Características del Chinchinero: Más que Música, una Tradición

Los chinchineros son fácilmente reconocibles por su vestimenta sencilla pero característica, y por supuesto, por el peculiar instrumento que llevan a cuestas. Pero más allá de lo visual, existen elementos que definen la esencia del chinchinero:

  • El Instrumento: El Bombo Chinchinero. Este bombo especial se compone de un parche superior y otro inferior, con un platillo (o chinchín, de ahí el nombre) en la parte superior. Las varillas, accionadas por cuerdas atadas a los pies y manos del chinchinero, permiten percutir ambos parches y el platillo simultáneamente, generando una rica variedad de sonidos.
  • La Compañía del Organillero. Tradicionalmente, el chinchinero trabaja en conjunto con un organillero. El organillo, un instrumento mecánico de viento que reproduce melodías pregrabadas en un cilindro, provee la base musical para la actuación del chinchinero. Esta dupla es un símbolo de la música popular chilena.
  • El Baile y la Performance. El chinchinero no solo toca música, sino que también baila. Sus movimientos, a menudo improvisados y llenos de energía, siguen el ritmo del organillo y del bombo, creando un espectáculo dinámico y entretenido. Algunos chinchineros incluso incorporan malabarismos o trucos con las varillas para añadir un toque extra de asombro.
  • La Venta de Juguetes. Para complementar su ingreso, muchos chinchineros venden pequeños juguetes, como remolinos de viento, a los niños que se acercan a disfrutar de su música. Esta práctica añade un componente lúdico y familiar a su presencia en las calles.
  • Tradición Familiar. El oficio de chinchinero a menudo se transmite de generación en generación. Es común ver a padres e hijos compartiendo escenario, perpetuando así esta valiosa tradición cultural.

Historia del Chinchinero: Un Origen Santiaguino y una Expansión Nacional

La historia del chinchinero se remonta a la década de 1920 en Santiago, la capital de Chile. Se atribuye a Don Lázaro Kaplán el inicio de esta tradición. Originalmente, la función del chinchinero era puramente acompañar al organillo, aportando ritmo y percusión a las melodías. En sus inicios, el chinchinero tocaba el chinchín y el bombo apoyado en el organillo, sin bailar. Las hijas de Don Lázaro incluso cantaban las canciones que interpretaba el organillo, añadiendo otra dimensión al espectáculo.

Fue en la década de 1930 cuando Don Héctor Lizana Gutiérrez, considerado el chinchinero vivo más antiguo, revolucionó la tradición al inventar el baile que hoy conocemos. Antes de él, los movimientos eran tímidos, pero Don Héctor transformó la actuación en una danza vibrante, incorporando pasos como pasar el pie entre la cuerda del hi-hat, un invento propio que se convirtió en sello distintivo.

La década de 1960 marcó la llegada del chinchinero a Valparaíso. Inicialmente, los chinchineros porteños utilizaban una sola varilla y no realizaban los bailes elaborados de Santiago. Sin embargo, la visita de Don Héctor Lizana y su hijo Don Manuel en 1962, invitados por un organillero local, cambió el panorama. Aunque inicialmente reticentes, los chinchineros de Valparaíso adoptaron las técnicas y el uso de dos varillas, enriqueciendo así la tradición en la ciudad puerto.

Es importante destacar que el chinchinero surgió en un contexto donde el organillo ya era un elemento popular en las calles chilenas desde fines del siglo XIX. Personajes como fotógrafos, suplementeros y afiladores de cuchillos también acompañaban al organillero en sus inicios, creando un ambiente festivo y diverso. Con el tiempo, estos personajes se fueron independizando, pero la dupla organillero-chinchinero se consolidó como un símbolo de la cultura y las tradiciones populares chilenas.

El Chinchinero: Patrimonio Cultural Inmaterial de Chile

El chinchinero no es solo un músico callejero, sino un Patrimonio Cultural Inmaterial de Chile. Esta distinción subraya la importancia de esta tradición como una expresión única y valiosa de la identidad cultural chilena. A diferencia de otras figuras musicales callejeras alrededor del mundo, el chinchinero, en su forma actual, es un personaje exclusivamente chileno.

La historia del organillo y el chinchinero en Chile refleja la llegada de influencias europeas a través de personajes como José Strup, un alemán que introdujo los organillos en Valparaíso a fines del siglo XIX. A partir de esta base, se desarrolló una tradición local que evolucionó y se adaptó al contexto chileno, dando origen al singular dueto que conocemos hoy.

A pesar de su arraigo cultural, el oficio de chinchinero y organillero enfrentó momentos difíciles, especialmente entre las décadas de 1960 y 1980, cuando estuvieron al borde de la extinción. La disminución de organilleros e instrumentos amenazó con silenciar esta tradición. Sin embargo, gracias al esfuerzo de organizaciones como la Corporación Cultural de Organilleros de Chile, fundada en 2001, se ha logrado rescatar y promover esta expresión cultural.

Hoy en día, aunque el número de organilleros y chinchineros sigue siendo limitado (se estima que quedan alrededor de 30 organilleros en todo Chile), existe un renovado interés por preservar y difundir esta tradición. Músicos como José Luis Lara, quien lleva décadas dedicado a este oficio, representan la continuidad de una herencia familiar y cultural que se resiste a desaparecer.

Preguntas Frecuentes sobre el Chinchinero

¿Cuál es el instrumento que toca el chinchinero?
El chinchinero toca un bombo especial que lleva en la espalda, percutido con varillas accionadas por cuerdas.
¿Qué música tocan los chinchineros?
Tradicionalmente, los chinchineros acompañan al organillero, quien interpreta melodías populares como Fox-Trot, Vals, tango y Cueca.
¿Dónde se originó la tradición del chinchinero?
Se estima que la tradición del chinchinero nació en Santiago, Chile, en la década de 1920.
¿Por qué se le llama chinchinero?
El nombre proviene del platillo pequeño (chinchín) que se incorpora en la parte superior del bombo chinchinero.
¿Qué representa el chinchinero para la cultura chilena?
El chinchinero es un símbolo del patrimonio cultural inmaterial de Chile, representando la música popular, la tradición y la identidad nacional.

Conclusión: El Legado Sonoro del Chinchinero

El chinchinero es mucho más que un músico callejero; es un embajador de la cultura chilena, un artista que con su música y baile llena de alegría y tradición los espacios públicos. Su historia, arraigada en las calles de Santiago y extendida a lo largo del país, es un testimonio de la creatividad, la resiliencia y el espíritu festivo del pueblo chileno.

Preservar la tradición del chinchinero es fundamental para mantener viva una parte esencial del patrimonio cultural de Chile. Apoyar a los organilleros y chinchineros, valorar su arte y difundir su historia son acciones clave para asegurar que las futuras generaciones puedan seguir disfrutando de la magia y el encanto de este personaje único y entrañable.

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