hace 10 años
Muchos actores experimentan momentos de incertidumbre en sus carreras, llegando incluso a considerar abandonar la profesión. Para algunos, esta decisión se materializa en un retiro definitivo. Sin embargo, para Emily Browning, fue el director Zack Snyder quien, inesperadamente, reavivó su pasión por la actuación, a pesar de que su colaboración culminó en una de las películas más controvertidas del cineasta.

Nacida en Melbourne, Australia, el 7 de diciembre de 1988, Emily Browning inició su trayectoria en el mundo del espectáculo a una edad muy temprana. En 1998, con apenas 10 años, debutó en la película The Echo Thunder, seguida de participaciones en diversas series de televisión australianas. Su incursión en el cine internacional llegó en 2002 con la película de terror Ghost Ship (Barco Fantasma), y en 2003 compartió pantalla con figuras de la talla de Orlando Bloom y Heath Ledger. No obstante, el papel que la consagró a nivel mundial fue el de Violet Baudelaire en Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket (2004), la adaptación cinematográfica de la popular saga literaria.
Tras el éxito de Una serie de catastróficas desdichas, donde compartió protagonismo con Jim Carrey, Browning comenzó a experimentar dudas sobre su futuro en Hollywood. Esta incertidumbre se reflejó en su filmografía, ya que entre 2005 y 2009 aceptó únicamente dos papeles: en Stranded y The Uninvited. Fue precisamente en este periodo de indecisión cuando surgió una audición que podría haber transformado su carrera por completo: Crepúsculo. Sin embargo, la actriz optó por no participar en el proyecto.
El rechazo a 'Crepúsculo' y 'Los Juegos del Hambre'
Curiosamente, la autora de la saga Crepúsculo, Stephenie Meyer, había manifestado públicamente que Browning era su elección ideal para interpretar a la protagonista, Bella Swan. "Decidí no hacer el 'casting'", confesó la actriz en una entrevista con IndieWire. "La autora, en algún momento, dijo que yo era su Bella ideal, pero elegí no hacer la prueba porque estaba en un momento en mi carrera en la que no estaba segura de si quería trabajar. Definitivamente no quería firmar por una trilogía, así que no hice el 'casting', pero la gente dijo muchas cosas: 'Lo rechazaste'. No, ese no fue el caso. 'Se te ofreció y lo rechazaste'. No. No. No. Eso no es lo que pasó. Y hubo batallas, pero era tan simple como que no quería trabajar por entonces", aclaró Browning.
Finalmente, el papel de Bella Swan recayó en Kristen Stewart. Pero Crepúsculo no fue la única franquicia de gran envergadura de la que Browning estuvo cerca de formar parte. También se presentó a las audiciones para Los Juegos del Hambre: "Leí para Los Juegos del Hambre un par de veces, pero nunca leí el libro, lo que sé que fue terrible por mi parte", admitió. Aunque fue considerada para el papel de Katniss Everdeen, finalmente fue Jennifer Lawrence quien obtuvo el rol.
'Sucker Punch': Un regreso controvertido pero revitalizante
Tras un periodo de reflexión y dudas sobre su camino profesional, la llegada de Zack Snyder con Sucker Punch (2011) supuso un punto de inflexión en la carrera de Browning. Este proyecto reavivó su entusiasmo por la actuación y le reafirmó en su vocación.
"En un momento dado dudaba mucho sobre actuar. Pero de verdad que Sucker Punch, para ser sincera contigo, es lo que me trajo de vuelta y me hizo darme cuenta: '¡Esto es lo que quiero hacer!'. Tengo fe en la industria, si la experiencia de hacer una película puede ser tan positiva y divertida, entonces no me imagino haciendo otra cosa", expresó la actriz.

En Sucker Punch, Browning interpretó a Baby Doll, una joven que es internada en un hospital psiquiátrico por su abusivo padrastro. Para escapar de su cruda realidad, Baby Doll y sus compañeras se sumergen en diversos mundos fantásticos. A pesar de la revitalización que supuso para la carrera de Browning, Sucker Punch se convirtió en una de las películas más polémicas de Snyder. Recibió críticas negativas y no logró un gran éxito en taquilla, recaudando poco más de 89 millones de dólares. No obstante, la controversia principal surgió de las acusaciones de misoginia que rodearon a la película.
Algunos críticos la describieron como "una mierda misógina". En Moviefone se llegó a afirmar: "Todas las mujeres están hiperfeminizadas y son juguetes sexuales infantilizados". También se criticó duramente la representación de Baby Doll, el personaje de Browning: "Con sus mejillas rosadas como chicle, sus pestañas de araña, su cabello ondulado en coletas y su disfraz de colegiala dejando al descubierto su estómago… Es la fantasía de un pervertido".
En 2021, Snyder defendió la película en una entrevista con Vanity Fair, argumentando: "La gente no se dio cuenta, pero es una película protesta en muchos sentidos. Por entonces me preguntaron: '¿Por qué vestiste así a las chicas?'. Y yo dije: 'Yo no las vestí así, ¡tú lo hiciste!'".
'Sleeping Beauty': Profundizando en roles desafiantes
Tras Sucker Punch, Browning protagonizó Sleeping Beauty (2011), otra película que generó controversia por su temática. En este filme, la actriz encarna a una joven universitaria que acepta un peculiar trabajo: servir a hombres adinerados que buscan la compañía de una mujer joven mientras duerme. Su labor consiste en dormir junto a los clientes y ser completamente sumisa a sus deseos y fantasías eróticas. Este papel, al igual que el de Baby Doll, demostró la disposición de Browning a asumir roles complejos y provocativos.
De 'American Gods' a 'Class of '07': Nuevos horizontes en la televisión
Después de Sleeping Beauty, Emily Browning continuó trabajando de forma constante, participando en películas como Pompeya (2014) y Legend (2015). Uno de sus proyectos más recientes y destacados ha sido la serie American Gods, adaptación de la aclamada novela homónima de Neil Gaiman. En esta ficción, que finalizó en 2021 con su tercera temporada, Browning interpretó a Laura Moon.
Actualmente, Emily Browning se prepara para el estreno de su nueva serie: Class Of '07. Esta ficción de Prime Video, que llegará a la plataforma de 'streaming' de Amazon el 17 de marzo, se presenta como una comedia que narra una caótica reunión de instituto interrumpida por un maremoto apocalíptico. Las protagonistas, un grupo de mujeres, deberán encontrar la forma de sobrevivir en la azotea del campus de su antiguo instituto. Con este nuevo proyecto, Emily Browning demuestra una vez más su versatilidad y su capacidad para reinventarse, explorando nuevos géneros y formatos audiovisuales. Su trayectoria, marcada por altibajos y decisiones audaces, la consolida como una actriz talentosa y en constante evolución.
