hace 9 años
El clima de nuestro planeta es un sistema complejo y dinámico, influenciado por una multitud de factores. Entre ellos, destaca el ENOS, o El Niño-Oscilación del Sur, un fenómeno natural que ejerce una poderosa influencia en los patrones climáticos a nivel global. Este sistema, que involucra interacciones entre el océano y la atmósfera en el Pacífico ecuatorial, puede generar desde sequías devastadoras hasta inundaciones torrenciales, afectando la vida de millones de personas en todo el mundo. Comprender el ENOS es crucial para anticipar y mitigar sus impactos, protegiendo la salud, la seguridad alimentaria y la infraestructura.

¿Qué es el Fenómeno ENOS?
El Fenómeno ENOS, siglas de El Niño-Oscilación del Sur, es un evento climático natural a gran escala que se caracteriza por fluctuaciones en la temperatura del océano Pacífico central y oriental, acompañadas de cambios en la atmósfera. Es importante entender que ENOS no es un único evento, sino un sistema que engloba tres fases distintas: El Niño, La Niña y una fase neutra. El Niño y La Niña son las fases oceánicas, mientras que la Oscilación del Sur describe los cambios en la presión atmosférica que acompañan a estas fases oceánicas.
Este fenómeno se desarrolla en ciclos irregulares, que pueden variar entre 2 y 7 años. Durante la fase de El Niño, se produce un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial. Este calentamiento suprime la corriente de agua fría rica en nutrientes que normalmente asciende desde las profundidades frente a las costas de Perú y Ecuador. Un episodio de El Niño suele durar entre 12 y 18 meses.
Por otro lado, La Niña representa la fase opuesta. Se caracteriza por un enfriamiento de las aguas superficiales en las mismas regiones del Pacífico central y oriental, acompañado de una intensificación de los vientos alisios, que soplan de este a oeste. En la fase neutra, las condiciones oceánicas y atmosféricas se encuentran dentro de los rangos promedio.
Para definir y monitorear el ENOS, los científicos utilizan diversas herramientas e índices. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) define El Niño y La Niña como condiciones anómalas en la Temperatura de la Superficie del Mar (TSM) en el Pacífico tropical oriental. Se considera "anómalo" cuando la TSM se eleva o desciende en 0.5 °C o más (o -0.5 °C o menos en el caso de La Niña) por encima o por debajo del promedio del periodo 1971-2000, durante un trimestre y se mantiene así por al menos cinco trimestres. Esta medición se realiza principalmente en la región conocida como Niño 3.4, una de las cuatro regiones de monitoreo de TSM en el Pacífico (Figura 1, aunque no se muestra aquí en formato HTML).
En condiciones normales o neutras (Figura 2, no incluida aquí en HTML), los vientos alisios empujan las aguas cálidas del Pacífico hacia el oeste, acumulándolas cerca de Indonesia. En estas regiones, el agua cálida calienta el aire, haciéndolo más ligero y generando inestabilidad atmosférica, lo que provoca la ascensión de humedad, la formación de nubes y, por ende, lluvias abundantes. En contraste, en el Pacífico oriental, el ascenso de aguas frías desde las profundidades (surgencias) trae nutrientes a la superficie, creando zonas ricas en pesca, pero también aguas más frías que favorecen la formación de nubes bajas y pocas lluvias.
Durante la fase de El Niño (Figura 3, no incluida aquí en HTML), los vientos alisios se debilitan, y las aguas cálidas acumuladas en el Pacífico occidental se desplazan hacia el este a lo largo del ecuador. Este movimiento provoca un aumento significativo de la TSM en el Pacífico central y oriental, liberando calor a la atmósfera y generando grandes nubes de convección y lluvias en zonas que normalmente son más secas. En esencia, El Niño invierte los patrones de lluvia habituales, pudiendo causar sequías en áreas que suelen ser húmedas e inundaciones en regiones áridas.

Por su parte, La Niña (Figura 3, no incluida aquí en HTML) tiende a generar condiciones opuestas a El Niño, al menos en las regiones tropicales. Los vientos alisios se intensifican, reforzando el patrón normal y acentuando las diferencias entre el Pacífico occidental (más cálido y lluvioso) y el Pacífico oriental (más frío y seco). La Niña puede provocar un aumento de las lluvias en el sudeste asiático y Australia, y sequías en América del Sur.
El Impacto de ENOS en el Clima Global
El ENOS, en sus fases de El Niño y La Niña, tiene un alcance global, afectando diversas regiones del planeta de maneras complejas y a menudo contrastantes. Los efectos específicos de cada evento varían según la intensidad, la duración y la época del año en que se produce, así como por su interacción con otros patrones de variabilidad climática. No todas las regiones se ven afectadas por igual, e incluso dentro de una misma región, las consecuencias pueden ser diversas.
Más allá del aumento general de las temperaturas globales debido al cambio climático, El Niño y La Niña modulan los patrones climáticos regionales, generando impactos significativos en diferentes continentes:
África
- El Niño: Condiciones más secas en África austral y en algunas zonas del Sahel. Condiciones más húmedas en África Oriental ecuatorial durante la temporada de lluvias corta (octubre-diciembre).
- La Niña: Condiciones más húmedas de lo normal en África austral. Condiciones más secas de lo normal en África Oriental ecuatorial (diciembre-febrero).
Asia y el Pacífico, y Asia Central
- El Niño: Menos precipitaciones en Asia Sudoriental y Meridional. Condiciones más húmedas en las islas del Pacífico central-oriental y en la cordillera del Hindu Kush en Asia Central.
- La Niña: Más precipitaciones de lo normal en países como Indonesia, Malasia y Filipinas. Disminución de las precipitaciones en Asia Central (enero-mayo).
América Latina
- El Niño: Condiciones más secas en el norte de Brasil. Fuertes precipitaciones en Centroamérica, el norte de Perú, Ecuador y zonas norte y sudeste de América del Sur.
- La Niña: Condiciones más húmedas de lo normal en el norte de Brasil. Condiciones más secas de lo normal en las costas del Pacífico central y oriental. Temporada de huracanes más activa en el Caribe.
Es importante destacar que estos son patrones generales, y los impactos reales pueden variar significativamente de un evento a otro. La interacción con el cambio climático también está modificando la forma en que el ENOS se manifiesta y sus consecuencias. Los mapas de precipitaciones asociados a El Niño y La Niña (mencionados en el texto original, pero no incluidos aquí) ilustran visualmente estos patrones regionales.
Consecuencias para la Salud
Las alteraciones climáticas provocadas por el ENOS tienen un impacto directo e indirecto en la salud humana. Se ha observado que los fenómenos ENOS influyen en la incidencia de enfermedades transmitidas por vectores, la exposición al humo de incendios forestales, el estrés por calor y problemas de salud y nutrición relacionados con sequías.
Las relaciones entre ENOS y la salud no son siempre lineales y dependen de factores como la intensidad del evento, la época del año y las condiciones locales. Los países en desarrollo son particularmente vulnerables, ya que sus poblaciones tienen menor capacidad de adaptación y a menudo dependen de recursos naturales y agricultura de secano, con infraestructuras de salud y saneamiento más precarias.
Enfermedades Transmitidas por Vectores
Los vectores, como los mosquitos, que transmiten enfermedades como el paludismo, el dengue y la fiebre del valle del Rift, son altamente sensibles a los cambios en la temperatura, las precipitaciones y la humedad. Estos factores ambientales determinan la viabilidad de los ecosistemas para la reproducción, el desarrollo y la actividad de estos vectores.
Paludismo
El impacto del ENOS en el paludismo es más pronunciado en áreas donde la enfermedad es epidémica y las condiciones climáticas normalmente no son óptimas para la reproducción de los mosquitos durante todo el año. Pequeños cambios en el clima pueden hacer que áreas que antes no eran propicias para la transmisión del paludismo se vuelvan vulnerables, o extender la temporada de riesgo. Por ejemplo, en regiones secas, las lluvias intensas pueden crear charcos y nuevos criaderos de mosquitos, mientras que en zonas húmedas, las sequías pueden generar acumulaciones de agua estancada, también favoreciendo la proliferación de mosquitos. La población en estas nuevas áreas afectadas puede tener una inmunidad limitada al paludismo, aumentando el riesgo de brotes. Se ha encontrado evidencia de la relación entre ENOS y el paludismo en África austral, Asia Meridional y América del Sur.

Contaminación Atmosférica
Las sequías asociadas a El Niño aumentan el riesgo de incendios forestales, generando una grave contaminación por humo que puede afectar a regiones enteras, incluso cruzando fronteras. Inhalar el humo de los incendios provoca enfermedades respiratorias y otros problemas de salud graves.
La sequía de 1997, vinculada a El Niño, intensificó los incendios forestales en Brasil, Indonesia y Malasia. En 2015, incendios forestales exacerbados por sequías relacionadas con El Niño afectaron la calidad del aire en seis países del sudeste asiático, incluyendo Indonesia, donde se declaró estado de emergencia por la peligrosidad de la contaminación.
Calor Extremo
La transición de La Niña a El Niño generalmente provoca un aumento de la temperatura media global, contribuyendo a episodios de calor extremo, especialmente en el Hemisferio Sur. La combinación del calentamiento inducido por El Niño y el calentamiento global debido al cambio climático aumenta la probabilidad de olas de calor extremas en muchas regiones, creando condiciones peligrosas para la vida de millones de personas.
Sequía e Inseguridad Alimentaria
La producción de alimentos es extremadamente sensible a las condiciones climáticas. Las sequías y las lluvias torrenciales relacionadas con el ENOS pueden poner en grave riesgo la seguridad alimentaria. Algunas de las peores crisis alimentarias de la historia han estado vinculadas a eventos de ENOS.
La crisis alimentaria mundial de 1982-1984, una de las más severas, se asoció a El Niño, especialmente las hambrunas en el Cuerno de África y el Sahel. El Niño también desencadenó la sequía de 1991-1992 en África austral, afectando a casi 100 millones de personas. En Perú, estudios han demostrado que niños nacidos durante el episodio de El Niño de 1997-1998 y años posteriores tenían una estatura y masa muscular promedio por debajo de lo esperado para su edad y sexo.
El reciente episodio triple de La Niña (2020-2023) provocó tres años consecutivos de sequía en Etiopía, Kenia y Somalia, generando una grave hambruna que afectó a millones de personas. Sequías en Brasil, noreste de China, Indonesia, Islas Marshall, Papúa Nueva Guinea y Filipinas también se han asociado al ENOS.
Preparación en Materia de Salud
Una de las ventajas de estudiar el ENOS es su previsibilidad. Los fenómenos ENOS pueden predecirse con cierta fiabilidad varios meses antes de que ocurran, lo que permite a los meteorólogos elaborar pronósticos estacionales más precisos. Esta previsibilidad es crucial para que los planificadores y profesionales de la salud puedan anticiparse a los riesgos para la salud asociados al ENOS, prepararse y responder de manera efectiva.

Por ejemplo, en 2014, información sobre el ENOS proporcionada por el Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad se utilizó para informar intervenciones de reducción de la transmisión del paludismo en zonas de alto riesgo en África Oriental. Los países que están desarrollando servicios climáticos nacionales mejorados pueden compartir información sobre los impactos históricos del ENOS, incluyendo la distribución espacial y temporal de las precipitaciones y los cambios de temperatura a nivel local.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) juega un papel fundamental en la protección de la salud humana frente a los riesgos relacionados con la variabilidad climática. A través de diversos programas, la OMS trabaja en los determinantes ambientales y sociales de la salud, la preparación y respuesta ante emergencias, la prevención y control de enfermedades infecciosas, la investigación y el fortalecimiento de los sistemas de salud.
La OMS apoya a los países en el desarrollo de estrategias y planes de acción nacionales para crear sistemas de salud resilientes al cambio climático, mejorando la concienciación y la evidencia sobre los impactos del clima a nivel local. Este apoyo incluye fortalecer la capacidad de los sistemas de salud para gestionar los riesgos derivados de climas extremos y el cambio climático. En 2014, se creó una oficina conjunta de la OMS y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) para el clima y la salud, con el objetivo de mejorar la preparación en materia de salud y la toma de decisiones mediante un mejor uso de la información meteorológica y climática, incluyendo la relacionada con el ENOS.
Alertas sobre ENOS
El Centro de Predicción Climática (CPC) ha desarrollado un sistema de alertas para el ENOS, que clasifica las fases del ciclo para simplificar la comunicación y mantener informado al público:
- Sistema Inactivo: Se declara cuando no se observan condiciones de El Niño o La Niña, ni se espera su desarrollo en el Pacífico ecuatorial.
- Vigilancia (Watch) de El Niño o La Niña: Se emite cuando las condiciones en el Pacífico ecuatorial son favorables para el desarrollo de El Niño o La Niña en los próximos seis meses.
- Aviso (Advisory) de El Niño o La Niña: Se emite cuando se observan condiciones de El Niño o La Niña en el Pacífico ecuatorial y se espera que continúen.
- Aviso Final (Final Advisory) de El Niño o La Niña: Se emite una vez que las condiciones de El Niño o La Niña han terminado.
Preguntas Frecuentes sobre ENOS
¿Qué significan las siglas ENOS?
ENOS significa El Niño-Oscilación del Sur. Este nombre refleja las dos componentes principales del fenómeno: El Niño, la fase de calentamiento oceánico, y la Oscilación del Sur, la componente atmosférica, que describe las fluctuaciones en la presión atmosférica entre el Pacífico oriental y occidental.
¿Cómo afecta el fenómeno ENOS al clima?
El ENOS afecta el clima global al alterar los patrones de circulación atmosférica y oceánica. El Niño y La Niña modifican la distribución de las temperaturas superficiales del mar en el Pacífico ecuatorial, lo que a su vez influye en los vientos, las precipitaciones y las temperaturas en diversas regiones del mundo. Estos cambios pueden provocar sequías, inundaciones, olas de calor, tormentas y otros eventos climáticos extremos.
¿Qué provoca el fenómeno de La Niña en 2025?
Según las predicciones de la OMM, existe una alta probabilidad de que La Niña se desarrolle a partir del verano de 2025. Este desarrollo es parte de la variabilidad natural del sistema ENOS, que alterna entre fases cálidas (El Niño), frías (La Niña) y neutras. La transición de El Niño a La Niña es un proceso natural y esperado después de un periodo de condiciones cálidas. Aunque la causa fundamental es la dinámica compleja del sistema océano-atmósfera en el Pacífico, factores como los vientos alisios y las ondas oceánicas juegan un papel crucial en el desencadenamiento y la evolución de La Niña. Se espera que La Niña 2025 tenga efectos típicos, como posibles disminuciones temporales en la temperatura media global (aunque menores en comparación con el calentamiento global general), y alteraciones en los patrones de huracanes, con mayor actividad ciclónica en el Atlántico y menor en el Pacífico.
