hace 2 años
La música es una fuerza universal, capaz de evocar emociones, energizar el cuerpo y enfocar la mente. Para los atletas de élite, la música no es solo un acompañamiento, sino una herramienta fundamental en su preparación mental y física. En el fragor de la competición, cada nota, cada ritmo, puede marcar la diferencia entre la victoria y la derrota. ¿Te has preguntado alguna vez qué melodías resuenan en los auriculares de los campeones antes de saltar a la pista, la cancha o el tatami? Desde el R&B y el rap hasta el rock e incluso el gospel, la paleta sonora de los deportistas es tan diversa como las disciplinas olímpicas mismas. Acompáñanos a explorar el fascinante mundo musical de algunos de los atletas olímpicos y paralímpicos más destacados, revelando las canciones que les 'ponen las pilas' en la antesala de los momentos cruciales.

Ritmos Energéticos para la Cancha y el Tatami
Para muchos atletas, la música es una fuente de energía pura, un combustible que enciende la chispa competitiva. Laëtitia Guapo, estrella del baloncesto 3x3 francés, vibra al ritmo de Alicia Keys. Su tema 'Girl On Fire' parece ser el himno perfecto para 'incendiar' la cancha. La energía vibrante y empoderadora de Keys resuena con la intensidad del baloncesto 3x3, un deporte rápido y explosivo donde cada segundo cuenta.

Rebecca McGowan, la talentosa taekwondista británica, no se conforma con una, sino con dos canciones para prepararse antes de desplegar sus patadas giratorias. La escocesa recurre a la energía punk-pop de Panic! At The Disco con su tema 'High Hopes' y al inconfundible riff de Red Hot Chili Peppers en 'Can't Stop'. 'High Hopes' actúa como un mantra motivacional para McGowan. La letra, que habla de perseverancia y superación, se convierte en un mensaje clave para afrontar la presión de la competición. 'No te rindas y sigue adelante', declara McGowan, resumiendo el espíritu de la canción. Por otro lado, 'Can't Stop' aporta ese ritmo frenético y contundente que enciende su cuerpo y la prepara físicamente para el combate. 'Es un ritmo realmente bueno. Me pone las pilas', afirma la taekwondista.
En el tatami, pero esta vez en la disciplina de taekwondo, encontramos a Bradly Sinden, también del equipo de Gran Bretaña. Su elección musical es un clásico del hip-hop: 'Stronger' de Kanye West. Sinden describe la canción como 'de lucha, más bien de bombeo', perfecta para generar esa adrenalina necesaria antes de un gran combate. La fuerza y la determinación que transmite 'Stronger' se alinean con la mentalidad de un luchador que se prepara para darlo todo en el tapiz. La influencia de la película 'Never Back Down' también juega un papel importante en su elección, ya que la canción le marcó desde la escena de lucha final. 'Desde aquella película, siempre ha sido mi canción favorita', confiesa Sinden, añadiendo que ahora le transmite la sensación de estar 'listo para entrar ahí y hacer mi trabajo'.
Rap y Hip-Hop: La Elección de los Velocistas y Saltadores
El rap y el hip-hop, con sus ritmos contundentes y letras directas, son géneros predilectos entre muchos atletas, especialmente aquellos que requieren explosividad y concentración. Marcel Jacobs, el velocista italiano oro en los 100 metros, es un claro ejemplo. Aunque no tiene una canción fija, su gusto se inclina hacia el rap italiano y artistas como Baby Gang, además de figuras internacionales como Travis Scott, King Von y el fallecido Pop Smoke. La clave para Jacobs es la variedad y la adaptación al estado de ánimo. 'Depende del estado de ánimo', explica. 'Son canciones más excitantes, más de bandas. Cada semana cambio mi lista de reproducción por música nueva, así que me gusta ese cambio'. Esta búsqueda constante de novedad y energía refleja la intensidad y la constante evolución del mundo del atletismo de velocidad.
Logan Edra, la joven estrella filipino-estadounidense del breakdance, disciplina que debuta en los Juegos Olímpicos, encuentra su inspiración en el hip-hop de la vieja escuela. Su tema de cabecera es 'World's Famous' de Malcolm McLaren, un clásico de 1983. Esta elección musical no es casual. 'Me sentí como si me hubieran devuelto a la época en que empezó el break', comenta Edra, conocida como B-Girl Logistx. La conexión con las raíces del breakdance a través de la música le permite conectar con la esencia y la historia de su disciplina, aportándole una motivación adicional para competir.
Andre De Grasse, estrella canadiense del atletismo, también se decanta por el hip-hop, aunque con un fuerte componente nacional. Su lista de reproducción incluye principalmente a artistas canadienses como The Weeknd y Drake, seguidos por pesos pesados del género como Kendrick Lamar y J. Cole. De Grasse destaca la capacidad de esta música para mantenerlo 'tranquilo y en el momento'. Además del ritmo y la energía, las letras de estas canciones también juegan un papel motivador, ayudándole a prepararse mentalmente para las 'carreras más importantes de su vida'. La identificación con artistas de su propio país puede añadir un componente extra de orgullo y conexión cultural a su preparación.
Melodías con Alma: R&B y Gospel para la Concentración
No toda la música de los deportistas se centra en la energía explosiva. Para algunos, la clave está en la calma, la concentración y la conexión emocional. Daniel Roberts, vallista estadounidense, prefiere el R&B de la vieja escuela. Su elección recurrente es 'She Used to Be My Girl' de The O'Jays, un clásico de 1979. Roberts busca en la música un 'groove', un ritmo que le permita entrar en un estado de flujo y concentración. 'No escucho música que vaya a darme bombo, sino música con la que disfruto', explica. La música, para Roberts, no es un simple activador, sino un vehículo para encontrar la calma y el ritmo interno necesario para rendir al máximo.
Julien Alfred, velocista de Saint-Lucia, encuentra la paz olímpica en el gospel moderno. Aunque disfruta de diversos géneros caribeños como el dancehall, soca y calypso, es en el gospel donde encuentra la serenidad necesaria para afrontar la tensión competitiva. Sus canciones favoritas incluyen 'Firm Foundation (He Won't)' de Cody Carnes con Maverick City Music, 'You Will Win' de Jekalyn Carr y 'Evidence' de Josh Baldwin. Alfred describe el gospel como algo que 'me mantiene tranquila'. La fe y la espiritualidad que transmite este género musical le ayudan a manejar los nervios y a encontrar la calma interior antes de competir. 'Cuando me estoy preparando, me pongo súper nerviosa. Me digo: Ya está. Tengo que prepararme ya. El gospel me ayuda mucho', confiesa.
Rock y Blues para Remar con Fuerza
Fernando Dayán Jorge, canoísta cubano que compite con el equipo de refugiados, encuentra su motivación en el blues rock de Welshly Arms. Antes de subirse a su canoa, escucha 'Legendary', un tema de 2016 de esta banda. 'Conecto con esta canción', afirma Jorge sobre este tema enérgico y con toques épicos. La fuerza y la determinación que transmite 'Legendary' parecen resonar con el esfuerzo físico y mental que requiere el piragüismo, especialmente en la competición olímpica. La elección de Jorge demuestra que la música puede ser una fuente de inspiración y conexión personal, incluso en el contexto de la alta competición.
Conclusión: Una Sinfonía de Ritmos Olímpicos
Como hemos visto, la música que escuchan los deportistas es un reflejo de su individualidad, sus disciplinas y sus necesidades emocionales. Desde los ritmos explosivos del rap y el hip-hop hasta la calma introspectiva del R&B y el gospel, pasando por la energía contagiosa del rock y la conexión con las raíces del blues, la banda sonora de los atletas olímpicos es tan diversa como el espíritu olímpico mismo. Cada atleta, con sus gustos y preferencias, construye su propia playlist, una sinfonía personal que les impulsa, les motiva y les acompaña en su camino hacia la excelencia. Y tú, ¿qué música eliges para alcanzar tus propias metas? Seguramente tengas tus propios ritmos y melodías que te inspiran a dar lo mejor de ti, ya sea en el deporte, en el trabajo o en la vida cotidiana. La música, al final, es un lenguaje universal que nos conecta a todos, atletas y aficionados por igual, en la búsqueda de nuestros propios Juegos Olímpicos personales.
